martes, 8 de enero de 2013

Año nuevo

Recuerdo poco, casi nada, el recuerdo más temprano es estar sentado en las bancas ubicadas en el patio frontal de la casa, algo mareado. Alguien me dijo que parecía estar cansado y que mejor vaya a dormir a la carpa, a lo cual me levanté, salí del patio y recorrí el camino que llevaba de la zona residencial a la playa, pasando entre carros estacionados, frente a otras casas y pequeñas bodegas. Recuerdo que llegué a la carpa, cerca de la orilla, pero no quería dormir, en vez de eso corrí hacia el mar, descalzo y vestido como estaba, debí entrar y salir unas cuatro veces, recuerdo que gritaba, retando al océano vencerme, un pequeño ritual personal casi inconsciente, alentado por el alcohol, la hierba y el md, el cual aún no sé como llegó a mí. Recuerdo que empecé a correr por toda la playa, de carpa en carpa, molestando desconocidos, deseándoles un feliz año, siendo estúpidamente feliz, para finalmente terminar en la carpa prestada, donde descansé por lo menos hasta el medio día del primer día.

Sí, solo eso recuerdo, sin embargo me contaron que hice muchas otras cosas, como llegar semi desnudo a la casa, escandalizando a todos, que quería echarme a dormir con la ropa mojada, que tomé mil fotos a una familia de desconocidos, que perseguía gente, que aparecía de la nada y desaparecía sin dejar rastro, entre otras cosas de las que tampoco puedo dar fe. El saldo final: celular e ipod muertos, al parecer el deseo de entrar al agua fue incontenible en ese estado.

Cambiaría varias cosas que hice y no hice ese día, pero por lo menos se terminó el 2012. No sé que esperar de este año, pero empezarlo en el mar es algo que quise desde el principio, ojalá satisfacer mis deseos sea la consigna.

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